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lunes, 7 de septiembre de 2020

APÉNDICE

APÉNDICE. 


A.

Adarvar. Pasmar, aturdir. De ad-davár, "aturdimiento" en Henry, intercalada una r eufónica, se hizo adarvar. Cf. alcatruz de alcadús.

Alcabala, alcauala. Red. De alhibála, “rete” en Raimundo Martín. Marina. "Otrosí ordenamos que los espessos de la xauega, que llaman alcauala, que lleue ciento y cincuenta mallas en frente, etc." Ord. de Sevilla, Tit. de los Cordoneros de las redes, fol. 178 v.

Alcandora. Dáse este nombre en algunos pueblos de la provincia de Málaga a la mujer entrometida y bachillera que anda a caza de noticias o averiguando vidas ajenas. De algandóra, “barragana, rofiana (rufiana, rufián)" en P. de Alcalá. Cf. gandul y gandula. (alcahueta)

Alcocárra, ant. cast. Burla, risa, mofa. Parece corrupción de as-sojaria que vale lo mismo. Sobre la trascripción del s por la c, cf. arce, arcen de as-séhel, cafarro de sojra, cigarrós de sojara.

Alçala port. Vaso para dar de beber a los pobres. Alteración de alcolla, "vaso de barro."

Alçata b. laf. Ajuar. "Quod donent decima ad comes Raymundus Berengarii de totos lures fructus et totas lures alçatas." Capitulación concedida por el Conde de Barcelona D. Ramón Berenguer a los moros de Tortosa, ap. Bofarull, Colec. de doc. inéd., IV, págs. 130-145. De as-sacat, "supellectilis" en R. Martín "muebles de poco valor, ajuar" en Kazimirski.

Aleusero. Escandaloso. De alheuse, nombre de acción del v. hása, que en 2.a forma vale "scandalizare" en R. Martín. De alheuse, añadida la terminación cast. ero, se hizo aleusero.
Non valen res nin un pujes (pugesa, pugeses : moneda)
Vuestros dichos aleuseros.
Canc. de Baena, p. 452.

Alfana. Acaso de aç-çáfana, por contracción açfana, y transcrito el (ç) por la l (cf. alfalfa de alfáçfaça), alfana. La voz aç-gáfana se echa de menos en los dic. clásicos, pero se encuentra en los Extractos de la Sira. de Antar (p. 42) con la acepción de equus vel equa. Freytag solo trae çáfin, que se halla en el verso 27 de la Moallaca de Amrú ben Quelthum por "tribus pedibus, ut quartus terram solum tangat, stans equus."

Alfasir, alfasera, alfescera, alfescira. La bryonia livica de Lin. Esta voz, que se encuentra en Colmeiro, es la aráb. alfáxir, viña blanca (bryonia). Especie de remedio contra las picaduras de las serpientes.

Almiharra. Llámase así en Granada a una especie de azadón que usan los alfahareros para menear el plomo. De almihfar, "azada, pala de hierro, instrumento para cabar la tierra."

Almizar. "A otro moro que traxo una adarga con este presente que le enbiaua el Rey et almizar et tocas et armayzares et albornoces et vna marlota Rica et carriques." Relaciones de algunos sucesos de los últimos tiempos del reino de Granada, p. 117 y siguientes. La circunstancia de hacerse mención en el anterior pasaje de los armayzares, indica que la voz de este art. es la aráb. almizar en la acepción de "cinto, ceñidor, devantal, pantalón" en Lane (The thousand and one nights, II, p. 398), "taparrabo" en Aben Batuta, "manto" en Aben lyás. V. Dozy, Dict. des noms des vétem. et Supl. in v. *.

Almoharrique (en Mármol, Descr. gen. de África, Lib. IV, fol. 101 V., coL 2.a y en Diego de Torres, Rel. de los Xarifes, 317-8). Ballesteros de maza. De almoharric, "garrote" en Bocthor. En los últimos tiempos de la dinastía de los Beni Nazar, y en Marruecos en el siglo XVI, se dio este nombre al caballero de un cuerpo de cincuenta hombres, encargado de llevar las órdenes del sultán a sus principales alcaides y oficiales. Marchaban al rededor del campo y de los escuadrones con un bastón en una mano para poner en orden la caballería, teniendo facultad de dar muerte al que huía o faltaba a su deber. "... a otro moro Almoharrique et a otros dos moros tres capuzes." Rel. de los últimos tiempos del reino de Granada, p. 117.En Hernando de Baeza se encuentra la forma alharrique (que procede de la misma r. ár.) como nombre de una especie de ballesteros de maza semejantes a los que tenían los reyes de Castilla. V. p. 15 de la obra más arriba citada.

Alpendre port. Pórtico, lugar cubierto. Acaso del ár.-pers. albndar, "urbs aut locus ubi mercatores sarcinas solvere solent et cum mercibus subsistentes vectigalia pendunt" en Freytag.

Angarilla. De alamriya, que trae el P. la Torre con la propia acepción. De alamríya, mudado el lam del art. ár. por la n (cf. ancotá de alcotá), el ain por la g (cf. algarabía de alaraba), sincopado el min y transcrito el ya por la ll (cf. serrallo de saráya), se hizo angarilla.

Artarfe. Parece lo mismo que acicate. Assur Gómez recibió en 933 de la comunidad de Cardeña "unas espolas heytes con artarfes." V. Clonard, Hist. Org. de las armas de inf. y cab.. I, p. 421. De at-tarf, "acumen, cuspis, extremitas" en R. Martín, "punta de cosa aguda" en P. de Alcalá.

Azogue. Cierta suerte de navío. De as-soquiya, "genus navigii." V. de Goeje, Bibl. Geograph. Arab., Gloss., IV, 267.

B.

Belial. Del hebr. belihal, "el diablo."

Buz cast. y port. Beso de reconocimiento y reverencia que da uno a otro. Creo con Dozy que no hay necesidad de dar a esta voz un origen ár., como lo hacen Cov. y Müller, encontrándose en la lengua persa y en las célticas y germánicas. V. Díez y Donkin, Etym. Dict., in v. Buz, p. 104.


C.

Caçarate. La parte más corta o angosta de la red. De caçarát, pl. de çgar, "lo que es corto." V. Glos. Mosl. y el Diván de Amrulcais, ap. Dozy, Supl. "Otrosí que el caçarate de la xauega, que lleue dozientas y setenta mallas en frente." Ord. de Sevilla, Tit. de los cordoneros de
las redes, fol. 78 v.

Camas. Esta voz, que en el sentido de riendas se menciona por Clonard (Hist. org., I, 425 y 426), es la aráb. Zimám, que vale lo mismo. Cf. camal.

Carambolo. Árbol de mediana altura que se cría en las islas orientales. Del malayo carambit. Marcel Devic.

Cecen port. Lo mismo que azucena.

Cedria, çedria. Especie de corpiño usado por las moriscas del reino de Granada. De çedriya, "chaleco" en Henry. V. Dozy, Dict. des noms. des vétems. in v. "Una cedria de seda de labor de xeyb." Bienes que llev Leonor Halaquia cuando casó con Francisco Abenaquil, año de 1551,
Leg. de Embargos de moriscos., Arch. de la Alhambra.

Churro cast., jurr val. Dícese del carnero o de la oveja que tiene las patas y la cabeza cubiertas de pelo grueso, corto y rígido, y cuya lana es más basta y menos larga que la merina. Acad. Así esta voz, como la aráb. charra, proceden del lat. cirrus, "mechón de pelo en la frente y patas de las caballerías, las cernejas o manojillos de cerdas que las caballerías tienen en las cuartillas" en Vegecio, "las guedejas de los cabellos encrespados" en Ovidio. Cf. cerro. (mezclar churras con merinas)

Cofar. Esta palabra, que se halla en la ley 41 del Ordenamiento de las Tafurerías, es corrupción de la hebr. séfer, "scriptura," con alusión al Pentateuco.

D.

Damas. Juego de damas. Tiénese generalmente la voz de este artículo como pl. de dama, del fr. dame, procedente de la lat. domina. En sentir de Noel (Nouveau dict. des origines des inventions et decouvertes, I,391) el nombre de damas que lleva este juego, originado del ludus latrunculorum de los romanos, de quienes los germanos debieron aprenderlo, es el al. damm, dique, defensa, muralla. Pero es el caso que entre la disposición de la tabula latruncularia, mencionada por Séneca (Ep. 117) y el tablero del juego de damas no hay semejanza alguna, pues en la 1.a las piezas o peones marchaban en líneas paralelas, no hallándose dividida en casillas o cuadros, como lo está el 2.a V. Rich, Dict. des antiq. rom. et grec. Yo pienso que así el juego de damas, como el nombre que lleva, proceden de Oriente, no siendo más que una variación o compendio simplificado del ajedrez. Me fundo, al hacer esta afirmación, en encontrarse en Bocthor los art. Dama para jugar, Juego de damas y Tablero de damas interpretados respectivamente por dáma, laib ad-dáma, y dufa ad-dáma, o simplemente dáma. Henry escribe dam por tablero de damas y Redhouse trae dámah en significación de dáma y
del juego del mismo nombre. Según el Conde de Chabrol (Essai sur les moeurs de Egypte, p. 439), el término damah designa en Egipto el juego de damas. Con efecto, damah por "the game of thraughts." Lo propio sucede en Argel. V. Quatremére, Hist. des sult. Maml., I, 273, En Lane (Modern. Egyptians, chap. XVII, p. 344) se lee: que los juegos más en uso entre los egipcios son aquellos que se acomodan mejor a su vida sedentaria, como el ajedrez (sitrang), las damas (dámeh) y el trictrac o chaquete (táwalah). Ahora bien, ¿cuál es el origen del vocablo dáma, tan conocido entre los pueblos musulmanes y con tal variedad escrito por africanos, sirios y turcos? ¿Tendrá que ver acaso con el dau o dam de los asirios que vale "señora" y que compara Rawlinson con el lat. domina, el fr. y el ingl. dame? V. The five great monarchies of the ancient eastern world, I, 78. ¡Sería coincidencia peregrina! Finalmente, y en abono de mi conjetura, debo llamar la atención sobre la rara circunstancia de hallarse representados como jugadores dos egipcios en el grabado que intercala Rich en su art. Tabula latruncularia, lo que parece indicar la procedencia oriental del ludus latrunculorum, del cual no tenemos otras noticias que las escasas con que nos brindan algunos versos de Ovidio y de Lucano.

H.

Harai cat. Tributo periódico que pagan en Turquía los que no son musulmanes. De jarách, "tributo."

Haruquero. Llámase así en Alhama de Granada a la persona desasosegada, inquieta y pendenciera. De haraquí, "inquietus" en R. Martín, y de la terminación cast. ero.


L.


Lizah. Especie de manto o almalafa. De alizar, "lizar“ por la aféresis del álef (cf. lachóra por alachóra en R. Martín), "linteamina" en el mismo lexicógrafo, y en la glosa (de) lino xristianorum, "especie de sobretodo sin mangas que llevan las mujeres en Oriente sobre sus demás vestidos" en Kaz. V . Dozy, Did. des noms des vetem., p. 24 y siguientes. "Las mugeres son por estremo hermosas; vístense muy polidamente y quando salen fuera lleuan ricas alcandoras labradas de oro y de seda, y sobre ellas vnas melhafas, o lisares de rica olanda labradas de seda de colores a los cantos." Mármol, Descr. gen. de África, II, fol. 102 v., col. 2.a

M.

Macange. De má acón xy, "no soy." "Abrazóla Luscinda con mucho amor, diciéndole: sí, sí, María: a lo cual respondió la mora: sí, sí, María: Zoráida macange, que quiere decir no." Cervantes, D. Quijote, 1.a Part., Cap. XXXVII.

Mahamudí. Especie de moneda de oro. De mahmodí, de Mahmúd, rey de Guzerate, 1.° de este nombre. Sousa. "Elle lhe deu cem mil mahamudis de prata." Couto, Dec. VI, fol. 191.

Maja. Müller trae esta voz de la aráb. bahcha, "bella," que en la forma corrompida machah cree encontrar en el siguiente pasaje de Aben Basám (cód. del Sr. Gayangos, fol. 35: *ar "¡Oh Machcha! dijo en voz alta a una de sus criadas, queriendo decir ¡oh Bahicha!; pero alteró el nombre en su aljamia." Impugna Dozy esta etimología fundándose en que majo, maja no es un término antiguo, pues lo desconocían los lexicógrafos del siglo XVII, y en que si el Conde normando, en cuyos labios se pone aquella palabra, pudo estropearla, era menester probar que el pueblo la pronunciaba del propio modo. Ninguna de estas razones me convencen. No la 1.a pues no todos los vocablos del habla popular y común se encuentran en los lexicógrafos. No la 2.a, porque la existencia en la lengua vulgar de la voz maja o majo demuestra que no fue un error del magnate, sino pronunciación corriente y al uso de la gente menuda. De bahcha, trascrito el (b) por la m (cf. menjuí de labán chawí, el (ch) por la j (cf. alforja de aljórcha, y sincopado el (h), se hizo maja. (Majade Goya, palabra muy usada en Aragón)

Marráfa port. Cabello sobre la frente. Roquete Dict. Port.- Franç. De marafa, "locus jubae" en Freytag, "lugar en que nacen las crines o guedejas" en Kazimirski.

Marreca port. Cerceta, ave. De buráca, "anas" en Raimundo Martín.

Matraz. Vaso de que se usa en las boticas. Tal vez del pers. matárah, "vas ex corio consutum" en Vullers.

Mofarra port. Burla, mofa. De masjara, sincopado el s y mudado el fatha del min en a, que vale lo mismo.

N.

Nabla. Instrumento músico de diez cuerdas, que describe S. Jerónimo. Es el hebr. nebel, "instrumento músico," gr. *., lat. nablium. V. Strab. X, p.471, Casaub y Athen. IV, unido muchas veces con la cítara (quinnór). Flavio Josefo (Ant. VIII, 12) dice que este instrumento constaba de doce cuerdas y que se tocaba con los dedos y no con el plectro. Pero las palabras hebreas *hb declaran paladinamente que la nubla no constaba más que de Díez cuerdas. Su figura era triangular y semejante a la letra A invertida (que era la misma forma de la * sambuca de griegos y latinos, en opinión de Vitruvio), según nos dice S. Jerónimo.

Q.

Querba. Tártago, planta. Lo mismo que cherva.

S.

Sollo cast., solho port. La Acad. trae esta voz del b. lat. solgus; derivado en su sentir del lat. ésox, que se encuentra en Plinio o de isox, que se registra en S. Isidoro, procedentes del gr. *, el esturión, pez. Yo creo con Díez y Donkin que sollo es el lat. suillus (v. Etym. Dict.), vocablo conocido en la España musulmana, pues en el Calendario de Rabí ben Said (41, 5) se encuentran las palabras hút ax-xol quc en la antigua traducción lat. se interpretan por "pisces sturiones."

T.


Tougue port. Especie de bandera o estandarte que un alférez lleva delante del Gran Turco cuando sale a caballo. Del turc. túg que vale lo mismo. V. Redhouse, Turk Dict.


Z.

Zarabanda cast. y port. Especie de danza. Según Díez y Donkin del pers. serbend.